No he olvidado tu nombre aún.
Me suenas por esas calles que aún desconozco,
te ausentas de todo lo que algún día compartimos.
A veces siento que muero.
-lentamente-
Me abrazo de los arboles
-de aquel que tiene tu nombre en color amarillo-
y les cuento cosas al oído.
No me sirvieron las instrucciones para llorar.
Ya sobrepasé los 3 minutos.
Era mentira.
en determinado momento,
con suerte,
estaré curada.
El corazón habrá de reconstruirse.
no lo sé,
pero aún tengo en mi lengua,
el sabor de cada centímetro
de tu piel.
y Sobrevivo.
Me suenas por esas calles que aún desconozco,
te ausentas de todo lo que algún día compartimos.
A veces siento que muero.
-lentamente-
Me abrazo de los arboles
-de aquel que tiene tu nombre en color amarillo-
y les cuento cosas al oído.
No me sirvieron las instrucciones para llorar.
Ya sobrepasé los 3 minutos.
Era mentira.
en determinado momento,
con suerte,
estaré curada.
El corazón habrá de reconstruirse.
no lo sé,
pero aún tengo en mi lengua,
el sabor de cada centímetro
de tu piel.
y Sobrevivo.

Así es... la locura también me hace escribir, y cuando lo hago siento que me curo de los dolores que me han acompañado a lo largo de mi vida, en estos días me ha costado mucho hacerlo, por que parece que mi cabeza habita varios hogares y no se queda a dormir en ningún lado...
ResponderEliminarY éste definitivamente, me ha encantado...
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