domingo, 21 de noviembre de 2010



Este mes, hemos gastado más dinero
en preservativos que en comida,
Hemos gemido más que todas nuestras heridas juntas,
hemos amado más que todos los corazones
de este puto mundo…
-tanto, que aún no entiendo
cómo es posible que no se nos agote el amor-
Nos gastamos sin pensarlo,
-una y otra vez-
ese disco que nos parece genial.
Sigo aprendiendo la manera
de conjugar correctamente todos tus verbos,
tú reduces el mundo a la unión perfecta de mis piernas,
y mi cadera solo cobra vida en tu cama,
y mis pezones son dos girasoles negros,
que sólo florecen entre tus manos/labios;
Aprendiste el recorrido exacto de todos los lunares
sobre mi piel –hasta los que no conocía-
Aprendi con santo y seña
tus gestos/sonidos cuando amas.
Para mí sólo existen dos tipos de hombres:
los antiguos que amo, y tú.

eres todos los hombres que conozco,
Sabines, Benedetti, Girondo, Huidrobo, Bukowski,
-y demás-
Eres el hombre aquel que me lastimó,
el que siempre me amó en secreto,
También eres aquél que está enamorado de mis letras
-y quién las provoca-
Eres el que hace esta grámatica tan perfecta
Yo no soy ni Gioconda, ni Mistral y mucho menos Pizarnik
-claro está-
No tengo ojos, labios, mente, ni piel de poeta.
Tengo un par de ojos cristalizados,
-que dilatan la pupila si te miran-
[y si miras bien,
podrías ver al mismísimo Diablo en ellos]

Unos labios venenosos
-que aún no marchitan-
la mente atrofiada
-pensar es un fraude-
y una piel morena
-que se agrietará con el paso del tiempo-
También tengo un alma rota,
llena de fisuras, y un corazón
a cuenta gota.
Sé por ejemplo, que tu mirada está llena de estrellas,
que tenerte tan dentro y también fuera de mi,
es morir
y renacer frente a tus ojos,
-entre tu piel-
Es entregarnos,
reconocernos las ganas,
tener la certeza
de que vamos más allá…