Este mes, hemos gastado más dinero
en preservativos que en comida,
Hemos gemido más que todas nuestras heridas juntas,
hemos amado más que todos los corazones
de este puto mundo…
-tanto, que aún no entiendo
cómo es posible que no se nos agote el amor-
Nos gastamos sin pensarlo,
-una y otra vez-
ese disco que nos parece genial.
Sigo aprendiendo la manera
de conjugar correctamente todos tus verbos,
tú reduces el mundo a la unión perfecta de mis piernas,
y mi cadera solo cobra vida en tu cama,
y mis pezones son dos girasoles negros,
que sólo florecen entre tus manos/labios;
Aprendiste el recorrido exacto de todos los lunares
sobre mi piel –hasta los que no conocía-
Aprendi con santo y seña
tus gestos/sonidos cuando amas.
Para mí sólo existen dos tipos de hombres:
los antiguos que amo, y tú.
Tú eres todos los hombres que conozco,
Sabines, Benedetti, Girondo, Huidrobo, Bukowski,
-y demás-
Eres el hombre aquel que me lastimó,
el que siempre me amó en secreto,
También eres aquél que está enamorado de mis letras
-y quién las provoca-
Eres el que hace esta grámatica tan perfecta
Yo no soy ni Gioconda, ni Mistral y mucho menos Pizarnik
-claro está-
No tengo ojos, labios, mente, ni piel de poeta.
Tengo un par de ojos cristalizados,
-que dilatan la pupila si te miran-
[y si miras bien,
podrías ver al mismísimo Diablo en ellos]
Unos labios venenosos
-que aún no marchitan-
la mente atrofiada
-pensar es un fraude-
y una piel morena
-que se agrietará con el paso del tiempo-
También tengo un alma rota,
llena de fisuras, y un corazón
a cuenta gota.
Sé por ejemplo,
en preservativos que en comida,
Hemos gemido más que todas nuestras heridas juntas,
hemos amado más que todos los corazones
de este puto mundo…
-tanto, que aún no entiendo
cómo es posible que no se nos agote el amor-
Nos gastamos sin pensarlo,
-una y otra vez-
ese disco que nos parece genial.
Sigo aprendiendo la manera
de conjugar correctamente todos tus verbos,
tú reduces el mundo a la unión perfecta de mis piernas,
y mi cadera solo cobra vida en tu cama,
y mis pezones son dos girasoles negros,
que sólo florecen entre tus manos/labios;
Aprendiste el recorrido exacto de todos los lunares
sobre mi piel –hasta los que no conocía-
Aprendi con santo y seña
tus gestos/sonidos cuando amas.
Para mí sólo existen dos tipos de hombres:
los antiguos que amo, y tú.
Tú eres todos los hombres que conozco,
Sabines, Benedetti, Girondo, Huidrobo, Bukowski,
-y demás-
Eres el hombre aquel que me lastimó,
el que siempre me amó en secreto,
También eres aquél que está enamorado de mis letras
-y quién las provoca-
Eres el que hace esta grámatica tan perfecta
Yo no soy ni Gioconda, ni Mistral y mucho menos Pizarnik
-claro está-
No tengo ojos, labios, mente, ni piel de poeta.
Tengo un par de ojos cristalizados,
-que dilatan la pupila si te miran-
[y si miras bien,
podrías ver al mismísimo Diablo en ellos]
Unos labios venenosos
-que aún no marchitan-
la mente atrofiada
-pensar es un fraude-
y una piel morena
-que se agrietará con el paso del tiempo-
También tengo un alma rota,
llena de fisuras, y un corazón
a cuenta gota.
Sé por ejemplo,






